Cine Club Rosario: doble función del martes 27/10


Subsecretaría de Cultura de AMR
El próximo martes se proponen dos «paradas obligatorias» para los amantes del cine. A las 20 h, la mirada única de Yasujirō Ozu. Más tarde, a las 22, la sección Joe Dante se sumerge en el terror acuático.

Horarios
Apertura boletería: 19.30 hs.
Proyección (puntual): desde las 20 hs.

A las 20 hs.: «BUENOS DÍAS»


«Buenos días»
Japón, 1959. 94′. Dir. Yasujirō Ozu
.

Son los años 50 en un suburbio de Tokio. Minoru e Isamu, están obsesionados con la televisión después de ver combates de sumo en la casa de unos vecinos. El padre, extenuado por su trabajo y las exigencias que impone la educación de sus hijos, se niega a comprarles una tv. Los chicos deciden declararse en huelga de silencio hasta conseguirla.
La madre hace malabares para administrar los ingresos familiares y solucionar las complicaciones de la vida doméstica. Mientras tanto los hermanos se ratean en la escuela para ver la tele en casa de los vecinos.
Casas idénticas, calles estrechas, el colegio y el bar. Los adultos se reúnen para comentar los chismes del día y el barrio funciona como un micromundo donde lo privado y lo público se estrechan, a través de las miradas y los rumores.
La huelga de silencio funciona como una crítica irónica a la banalidad del lenguaje cotidiano. El silencio de los niños pone en evidencia que las conversaciones adultas son formales y vacías: «buenos días», «qué buen tiempo». La televisión, símbolo de la influencia norteamericana, entra en los hogares japoneses e idealiza el deseo de lo nuevo, mientras los padres encarnan la resistencia y la tradición, aunque de forma ambigua y poco convincente. La guerra y la colonización están cambiando todo el arraigo.
Segunda película en color de Ozu, donde vuelve a emplear su característico plano fijo a la altura del tatami, es decir la cámara ubicada casi a ras de suelo, con encuadres compuestos cuidadosamente, elipsis narrativas y escenas en tono sereno y humor sutil.
Cineasta meticuloso y disciplinado, Ozu es uno de los grandes maestros del cine clásico japonés, junto a Kurosawa y Mizoguchi. Su obra retrata con una sencillez sólo aparente lo cotidiano en las familias japonesas, los vínculos paterno filiales, el paso de las generaciones y los cambios sociales en la familia. En la dura posguerra del Japón, fue poniendo el acento en la invasión cultural y de consumo, así como en la disolución y recreación de los lazos afectivos.

A las 22 hs.: «PIRANHA»


«Piranha»
Estados Unidos, 1978. 90′. Dir. Joe Dante.

Premios Saturn: Mejor montaje (Joe Dante, Mark Goldblatt)
Dos jóvenes desaparecen tras bañarse en una piscina abandonada en una instalación militar, la investigadora de seguros, Maggie McKeown, es enviada a buscarlos y convence al texano Paul Grogan, un lugareño solitario y experto en la zona, que la guíe.
Mientras buscan a los jóvenes descubren que es un experimento secreto del ejército: pirañas genéticamente modificadas para resistir agua dulce y salada, creadas como arma biológica. Al vaciar accidentalmente el depósito donde estaban contenidas, las pirañas escapan al río y se dirigen hacia un campamento de verano y un complejo turístico recién inaugurado en plena temporada de verano.
En una carrera contrarreloj intentan advertir a las autoridades locales pero el sheriff además de ser un incompetente, es un promotor turístico sin escrúpulos. Mientras tanto las pirañas asesinas avanzan hacia el campamento infantil donde está la hija de Paul.
Humor negro y crítica jocosa a la burocracia militar y al turismo depredador, el guión de John Sayles se burla indirectamente de Tiburón de Spielberg, en tono de serie B totalmente consciente, al que Dante siempre es afecto. Y claro con un presupuesto de unos 600.000 dólares y filmada en 30 días, desplegaron la verdadera creatividad cinéfila. Las pirañas son mecanismos simples pero Dante y su equipo, entre ellos el futuro maestro de efectos Phil Tippett, supieron disimular las limitaciones filmando los ataques con planos rápidos, agua enturbiada y un montaje ágil que sugiere más de lo que muestra. El efecto visual y sonoro es contundente y el remate del film, apoteótico.
⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠El cine tiene su ‘Dante’, es Joe el mordaz, cinéfilo y gran narrador cinematográfico.

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