Subsecretaría de Cultura de AMR
Empieza diciembre con dos films con destacados trabajos de fotografía. A las 20, un grupo de monjas anglicanas intentan adaptarse a un entorno exótico mientras luchan contra la soledad, la abrumadora fuerza de la naturaleza y la sensual atmósfera del lugar. A las 22, un genial film del cine independiente que utiliza un lenguaje visual «arcaico» para contar una historia atemporal sobre la tristeza y la esperanza.
Horarios
Apertura boletería: 19.30 hs.
Proyección (puntual): desde las 20 hs.
A las 20 hs.: «NARCISO NEGRO»
«Narciso Negro»
Reino Unido, 1947. 100′. Dir. Michael Powell, Emeric Pressburger.
Oscar: Mejor fotografía color (Jack Cardiff), Mejor dirección artística color (Alfred Junge); Globos de Oro: Mejor fotografía (Jack Cardiff); Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor actriz (Deborah Kerr).
Un pequeño grupo de monjas anglicanas lideradas por la hermana Clodagh, se trasladan a un remoto y aislado lugar en el Himalaya para fundar una escuela y un dispensario. El convento, llamado «Palacio de la Niebla», era un antiguo palacio de recreo para el harén de un general local. El lugar está impregnado de un pasado de lujuria y placer secular. Las hermanas intentan adaptarse a este entorno exótico, luchan contra la soledad, la abrumadora fuerza de la naturaleza y la sensual atmósfera del lugar.
Las condiciones del entorno comienzan a afectar las mentes y espíritus de las conventuales y ponen a prueba su fe y sus votos. Crecen las dificultades económicas y tensiones entre ellas hasta que llega un agente británico que intenta solucionar sus problemas, pero su presencia sólo acaba despertando la sexualidad reprimida de algunas hermanas.
Intenso drama que explora el conflicto entre la espiritualidad reprimida, las estructuras conservadoras y los impulsos humanos más primarios. La fe chocando contra el deseo, la disciplina contra la naturaleza y la cordura contra la locura creciente.
«The Archers», como se llamaba la productora de esta genial dupla de directores Powell y Pressburger, fue una de las parejas creativas más innovadoras e influyentes del cine británico. Acá, compartieron crédito como directores, productores y guionistas, aunque en general Pressburger se centraba más en el guión y Powell en la dirección, con su estilo tan refinado y contundente, especie de expresionismo moderno.
Basada en la novela homónima de Rumer Godden, quien también colaboró en el guión, fue una de las primeras películas británicas en utilizar el proceso Technicolor de ‘tres tiras’ de forma tan exquisita y expresiva, como una parte fundamental de la precisa batería de recursos cinematográficos de Powell. Ganadora del Oscar a la Mejor Fotografia, el Director de la luz del film, Cardiff usó filtros de seda y técnicas de iluminación innovadoras para crear una atmósfera irreal, etérea y cargada de sensualidad.
A las 22 hs.: «LA MÚSICA MÁS TRISTE DEL MUNDO»
«La música más triste del mundo»
Canadá. 2003. 99′ Dir. Guy Maddin.
Premios Genie 2004: Mejor banda sonora (Christopher Dedrick), Mejor vestuario (Meg McMillan), Mejor montaje (David Wharnsby).
En el gélido y brumoso Winnipeg de los años 30, durante la época de la Gran Depresión, una condesa venida a menos, Lady Port-Huntly (Isabella Rossellini), idea un extravagante concurso para salvar a la ciudad de la ruina: buscar a la persona capaz de interpretar «la música más triste del mundo».
Con la esperanza de alcanzar fama y fortuna anuncia una competición para decidir cuál es la música más triste del mundo. El concurso atrae a músicos de todos los países. En nombre de América se presenta el músico canadiense Chester Kent (Mark McKinney), acompañado de Narcissa (Maria de Medeiros), una ninfómana amnésica.
Durante el concurso se enreda con el atormentado músico Chester Kent, esto la complica con su antiguo amor, un magnate de la cerveza que perdió las piernas en un trágico accidente pero todavía las conserva en frascos con formol.
A partir de una fotografía y estética que emulan y homenajean al cine mudo y los primeros años del sonoro, el film del canadiense díscolo G. Maddin, tiene una atmósfera de fábula nostálgica y profundamente conmovedora, cargada a la vez de filoso humor negro.
Genial film del cine independiente, utiliza un lenguaje visual ‘arcaico’ para contar una historia atemporal sobre la tristeza y la esperanza. Guy Maddin, conocido por usar técnicas antiguas y experimentales, como el found footage, el coloreado manual, es uno de los directores con una voz más personal e inconfundible de nuestro tiempo y logra aquí una de esas películas ‘imborrables’, que no se parece a ninguna otra.




