Cine Club Rosario: doble función del martes 3/11


Subsecretaría de Cultura de AMR
Este martes, dos grandes citas llegan a la pantalla. A las 20 h, con la presencia en sala de la productora argentina Anuk Taleb, Hijas del maíz, de Alfonso Gastiaburo, nos acerca a las historias de mujeres de comunidades originarias que encuentran en la maternidad, los saberes ancestrales y el acompañamiento colectivo una forma de sanar y resistir. Más tarde, a las 22, la sección James Whale nos lleva al terror clásico con una de las obras fundamentales del maestro del género.

Horarios
Apertura boletería: 19.30 hs.
Proyección (puntual): desde las 20 hs.

A las 20 h: «HIJAS DEL MAÍZ»


«Hijas del maíz»
Argentina-México, 2023. 87′. Dir. Alfonso Gastiaburo
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Con la presencia en la sala de la productora argentina Anuk Taleb.
Una partera indígena y una educadora acompañan a mujeres de comunidades originarias que han sido expulsadas o han huido de sus hogares, muchas de ellas sobrevivientes de violencia de género. En las montañas del sur de México, en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, existe este espacio llamado Yach’il Antzetic, «mujeres nuevas» en lengua maya.
El acto de parir, lejos de ser solo un proceso fisiológico, se convierte en una herramienta de sanación colectiva y reconstrucción de la comunidad. Juntas, la comadrona y la educadora, curan heridas del pasado y forjan un futuro para sus hijas e hijos.
La cotidianidad de este lugar se explora a través de valiosos testimonios y momentos íntimos.
Con un equipo integrado por varios rosarinos, el director, la productora y la camarógrafa, el documental explora las historias de las mujeres que llegan allí violentadas, que han perdido vínculos o que han sido rechazadas y se integra en la intimidad de las protagonistas, capturando los cuerpos, las respiraciones y los silencios sin buscar un dramatismo externo.
Sin una trama de ficción, el film muestra cómo el parto se transforma en un espacio de resistencia política y afectiva, donde se recuperan saberes ancestrales y se intenta romper el ciclo de violencia para criar a las nuevas generaciones de manera distinta.

A las 22 h: «EL HOMBRE INVISIBLE»


«El hombre invisible»
Estados Unidos, 1933. 71′. Dir. James Whale.

En la programación de Cine Club Rosario ya se ha homenajeado al director James Whale, uno de los primeros grandes inventores del cine fantástico y de terror en el naciente Hollywood, con sus dos títulos más reconocidos: Frankenstein y La novia de Frankenstein, y luego con el bello film de Bill Condon sobre la vejez de Whale: Dioses y Monstruos. Ahora en esta breve sección se rescatan otros dos títulos súper innovadores y entretenidos -en copias remasterizadas imperdibles-, El hombre Invisible y próximamente El Caserón de las sombras.
Un pequeño pueblo inglés es el escenario de esta historia, adaptación de una novela de H.G. Wells. El científico Jack Griffin llega a una posada de ese alejado pueblito con el rostro cubierto de vendas, lentes oscuros, sombrero, sobretodo y guantes.
Griffin, químico que experimenta con la óptica, descubrió una fórmula que lo volvió invisible, pero no puede revertir el proceso. Pronto su problema se agrava, aparecen los efectos secundarios que le desatan una progresiva inestabilidad mental y una peligrosa sed de poder.
Su cordura se deteriora y comienza a usar pérfidamente su ventaja invisible. Mientras, su prometida y un colega científico intentan detenerlo.
Hito técnico de la era iniciática de la Ciencia ficción, tiene efectos que aún hoy -en plena etapa de CGI y digitalizaciones— siguen siendo sorprendentes. Por ejemplo la simulación de invisibilidad, que fue lograda mediante un ingenioso sistema de doble exposición y sustituciones. La inventiva audaz y artesanía cinematográfica eficaz de Whale en 1932…
Acento en las sombras para potenciar el misterio, impresionante uso de la voz, que se vuelve el vehículo principal de la locura del personaje y del suspenso del relato.
James Whale, conocido por su ingenio, equilibra el horror con toques de comedia negra, siempre se divirtió filmando reacciones enloquecidas y derivaciones caóticas.
La invisibilidad no es solo un logro científico en la historia, sino una metáfora de la impunidad. Al no ser visto, Griffin se libera de las normas sociales y morales y asoma su carácter tiránico.

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